viernes, 26 de agosto de 2016

¿QUÉ HA SIGNIFICADO PARA LOS PARTICIPANTES DE LA VEREDA EL VERGEL, HACER PARTE DEL PROYECTO MEMORIAS DE MI VEREDA?


LA PALOMERA, UN NUEVO ESPACIO DE ENCUENTRO Y RECREACIÓN

Por:
Lady Natalia Castañeda
Teresita Ortiz Ortiz
María Patricia Cano
Habitantes del sector El Vergel

El deporte y la recreación son actividades practicadas con mucha constancia en todo el corregimiento de San Antonio de Prado, siendo El Vergel uno de los sectores con mayor influencia deportiva. De manera permanente muchas personas han contribuido a que niños, jóvenes y adultos practiquen diferentes deportes y sea una propuesta alternativa para la construcción de comunidad.
La primera cancha.
Durante los años 1996 y 1997 el señor Carlos Escobar, más conocido en el barrio como “Tuto”, vivía en la parte de la cantina, cerca de la escuela de El Vergel. Él se puso en la tarea de organizar un lote vacío y lo adecuó como la primera cancha de tierra con que contó el sector, convirtiéndolo en un sitio de encuentro para la comunidad que, cada fin de semana, participaba y observaba los partidos que allí se realizaban. Incluso asistían jugadores de equipos de fútbol de Itagüí y la Estrella, siendo también partícipes de la premiación. Luego de 3 años aproximadamente, los torneos terminaron dada la decisión de vender los lotes en los que se encontraba el espacio deportivo para construir nuevas viviendas. Una vez más los habitantes del Vergel continúan sin tener un espacio para realiza sus prácticas deportivas.
Un segundo intento.
El señor Augusto Gómez, quien tenía muy claro que el sector no contaba con escenarios deportivos para que la comunidad se integrara y compartiera a través del juego, decidió tomarse las calles y formar en ellas un torneo de fútbol, ubicado en El Vergel centro, en lo que hoy se conoce como Conjunto Residencial Reservas del Prado. La comunidad en pleno disfrutaba congregarse en este lugar, dinamizándolo y permitiendo a grandes y chicos sonreír y ejercitarse alrededor de un balón. Durante 4 o 5 años el encuentro se trasladó a este sitio, que nuevamente se vio afectado por la ampliación de la vía y la venta de lotes que tenían como objetivo la urbanización de la zona. En adelante los equipos de fútbol se vieron reemplazados por la maquinaria y la presencia de rostros que con el paso del tiempo se hicieron conocidos, a pesar de extrañar, la mayoría, el campo de fútbol que allí existió.

La tercera es la vencida.
Solo hasta el 2008 los torneos volvieron a implementarse con la construcción de la cancha La Palomera; inicialmente se trataba de una cancha rústica, lograda luego de aplanar la tierra que se encontraba en el potrero y convirtiéndola en el escenario apto para jugar los partidos. La policía llamaba la atención de quienes se fueron apropiando de ese espacio, llevándoles incluso a la inspección, pero sin resultado alguno. Igualmente, era evidente el malestar de algunos vecinos por la cancha improvisada y los daños causados continuamente a los vidrios de sus ventanas. A pesar de ello, ver los rostros de los niños corriendo en las tardes luego de salir de la escuela, la preocupación de las madres luego de los fuertes aguaceros y el duro pantano que debían sacar de los uniformes de sus hijos, así como la motivación y energía de los adultos ante el encuentro con el próximo rival, eran hechos que pesaban mucho más que un vidrio roto.
El programa “Alcaldía al aire libre” hizo presencia en el corregimiento y, luego de identificar la ausencia de un espacio para el deporte y la recreación, llevó a cabo la compra de un lote luego de 5 años de gestión. Actualmente la chancha es administrada por el Instituto de Deporte y Recreación INDER y la comunidad de La Palomera, junto con otros sectores aledaños como Halcones y Palo Blanco se han visto beneficiadas por este espacio de encuentro y recreación.






¡NO IMAGINÁBAMOS LA TRAGEDIA!

Por:
Johana Borja
Teresita Ortiz
Enid Álvarez
Lady Natalia Castañeda
Patricia Cano
Habitantes del sector El Vergel

Adela Díaz Vélez era una ama de casa de 34 años de edad y, junto con Mario Cano, tenían tres hijos, dos mujeres y un hombre. Vivían en El Vergel, en las laderas de la quebrada la Manguala y sus días transcurrían en medio del cuidado de los hijos y, de los campeonatos de fútbol en los que Mario era el arquero del equipo del Vergel.

El domingo 24 de junio de 1973, en las horas de la tarde, la familia recibió la visita de Teresita Ortiz, vecina de la mamá de Adela. Durante la conversación, Teresita le pregunta a Adela “¿Por qué estás sin dientes?” a lo cual ella responde “pues para uno morirse, tiempo sobra, y si me voy a morir, que nadie me vea”. Teresita miró hacia el morro y sintió escalofrío, y la conversación tomó otro rumbo.

La noche llegó y como era costumbre en las familias del Vergel, muchas personas se congregaron en la iglesia para celebrar la santa eucaristía de las 7:00 de la noche. La lluvia se hizo presente luego de la misa y con ella, el presagio de algo terrible que sucedería en esa madrugada. La lluvia se fue haciendo cada vez más intensa, incluso granizó durante toda la noche. Truenos y relámpagos acompañaron la noche, sin que los vecinos del Vergel imaginaran la tragedia que estaba a punto de ocurrir.

Miguel Alfonso Álvarez, empleado de Colcocinas, salió de su casa a las 5:15 de la mañana rumbo a su trabajo. Mientras caminaba hacia El Chispero a coger la ruta de bus, sintió un estruendo y vio un apagón que afectó a todo El Vergel. Él intentó regresarse a su casa (pues sintió miedo) pero sorpresivamente se encontró ante un derrumbe (en lo que antes era la vía) que se lo impidió.

Fueron dos los deslizamientos de tierra que se ocurrieron ese día, ambos en la misma vía de acceso a la en ese entonces, vereda El Vergel. Uno de ellos sin víctimas mortales y el otro, que fuere uno de los sucesos más trágicos del corregimiento, cuya magnitud, cobró las vidas de siete (7) niños y seis (6) adultos. La desolación embargó los corazones de quienes atestiguaron los hechos, una de ellas, Eva Arenas, conocida por ser líder e informar a la comunidad, tuvo que comunicar lo que estaba sucediendo para que los vecinos fueran a ayudar.
María de la Cruz Cano de Ospina era una mujer mayor caracterizada por su alegría a pesar de sus carencias económicas. Amaba incondicionalmente a su esposo Jesús María Ospina y vivía en el lugar de la tragedia. Ella, en las horas de la madrugada escuchó algunos ruidos que le parecieron extraños y salió a mirar lo que sucedía. Durante algunos segundos pasaron por su mente los maravillosos y duros momentos vividos en esa casa que estaba a punto de ser devorada por la fuerza de la naturaleza. Pudo haber salido corriendo para salvar su vida, pero prefirió morir al lado de su compañero de viaje, quien, por condiciones de salud no podía moverse y no contaba con la habilidad para huir de este infortunio. Abrazados esperaron a que la muerte pasara por ellos.

La primera llamada de auxilio se realizó desde uno de los tres únicos teléfonos que había en el corregimiento, ubicado en la inspección de policía. A medida en que pasaban los minutos, llegaban ayudas por parte de los bomberos voluntarios de Itagüí y de Coltejer, la Defensa Civil de Colombia, la Escuela de Policía Carlos Holguín, la Cruz Roja, el sacerdote y cientos de personas que acudieron a ayudar en la remoción de la tierra para buscar algún sobreviviente de ese fatídico 25 de junio de 1973. La búsqueda se prolongó durante 6 días, considerando incluso, declarar el lugar como campo santo dada la magnitud de la tragedia. Durante este tiempo, la vereda quedó incomunicada y a sus habitantes les tocó desplazarse por el sector de Palo Blanco para conseguir los víveres. No hubo servicio de energía porque el deslizamiento tumbó los postes y el cableado y, la casa de Celina Macías quedó a medio enterrar. A medida en que pasaban los días, la esperanza de encontrar sobrevivientes disminuía, sin embargo, los esfuerzos continuaban sin parar. Las personas y las ayudas se hacían presentes, una de ellas fue la de Don Alfonso Calle (el dueño de los galpones contiguos a lo que ahora es el Parque Biblioteca José Horacio Betancur) quien aportó 150 gallinas diarias para alimentar, tanto a los damnificados, como a los rescatistas.

La familia Cano Díaz fue la de mayor cantidad de víctimas de este suceso, pues once (11) de las trece (13) personas que perdieron la vida esa madrugada, pertenecían a ella. Adela y sus hijos fueron encontrados el último día de la búsqueda y, tal como lo anunció aquella tarde de domingo y debido al estado en el que quedó su cuerpo después de la tragedia, nadie más la vio. Se hicieron dos sepelios colectivos en el teatro Cordillera, ubicado en el parque y, todas las víctimas yacen en el cementerio San Lorenzo del corregimiento.


Luego de 43 años, las nuevas familias que habitan ese lugar, parecen desconocer o haber olvidado la historia trágica que ocurrió aquella madrugada del 25 de junio de 1973. Un derrumbe que cobró trece (13) vidas y truncó sueños. Hoy, algunas familias han construido sus casas sobre cimientos de dolor y muerte, sin imaginar que una historia similar pueda repetirse.


EL COMITÉ CÍVICO COMUNAL QUE DIO VIDA AL VERGEL


Por:
Jaime Restrepo
Génesis Vélez
Nereida Salazar
Margarita Salazar
José Ignacio Bustamante

Transcurrieron los años 60´s, más exactamente 1964, cuando en la vereda las Cuchillas se formó un movimiento cívico comunal que revolucionó los ánimos de los escasos habitantes, unas cuarenta y cinco familias que vivían allí, quienes carecían de todos los servicios básicos necesarios para tener una vida digna como higiene, transporte, salud, educación, electricidad, infraestructura, acueducto y alcantarillado. Este movimiento cívico lo lideró el señor Luis Alberto Restrepo Hoyos, líder más importante que a la fecha ha existido en el barrio; otros líderes y lideresas quisieron acompañarlo, ellos fueron el señores Norberto Penagos, Miguel Jiménez, Ignacio Bustamante, las señoras Clara Bustamante, Olga Salazar, Lucía Cano y María Luisa Arenas, esta última fue candidata por la vereda las Cuchillas en el Reinado de Belleza Comunal de San Antonio de Prado en1967, un evento con el fin de recoger fondos para la conformación de la Juntas de Acción Comunal a nivel corregimental. Así pues, se consolidaba y reconocía aquel Comité Cívico Comunal que lideró en nuestro territorio llamado antes vereda las Cuchillas, cuyo nombre dividió opiniones muy encontradas pues parecía de mucha violencia ya que los demás habitantes del territorio nos llamaban los cuchilleros, por lo cual la secretaria del Comité, María Luisa Arenas, propuso cambiar el nombre de la vereda por el de El Vergel que significa sendero largo lleno de flores. Esta designación fue acogida y llevada a cabo por  el español Luis Coboyo (alias Machín), quien era para entonces el inspector de higiene del corregimiento, a este señor le debemos el acompañamiento tan importante para la consecución del acueducto y el alcantarillado que en el 2015 celebró sus 50 años, cuyas actas figuran con fecha de 1965, hoy en día es la empresa Junta Administradora de Servicios de Acueducto El Vergel con personería jurídica y avalada por la superintendencia de servicios públicos.
El acueducto y el alcantarillado construidos entre 1964 y 1967 son conductos que aún reposan bajo la calle principal como patrimonio del Vergel, estos fueron los primeros grandes logros de este movimiento cívico comunal, de esta manera se pudo llevar el agua corriente hasta cada casa, donde en tanques o posetas se guardaba el agua como reserva para el consumo y uso doméstico; de las quebradas donde se canalizaba tal agua, los habitantes que seguían las costumbres iban hasta La Cabuyala que nace en la vereda la Florida y La Manguala que nace en el Alto el Romeral, donde confluían niños, mujeres y pescadores a bañarse, lavar ropa y atrapar grandes corronchos y briolas de color marrón que llevaban a casa para cocinar.
A mediados de la década de los 60, la Gobernación de Antioquia en su respectiva Asamblea Departamental otorga al Comité Cívico Comunal personería jurídica 069 del 4 de mayo 1967, se decretó al señor Alberto Restrepo como presidente de la Junta de Acción Cívico Comunal adscrita al departamento de Acciones Comunal del Municipio de Medellín, ya constituidos legalmente se emprende otra aventura gigantesca en querer conseguir para la vereda una escuela, pues los niños y niñas de entonces no tenían oportunidad de estudiar ya que las dos escuela que existía en la cabecera corregimental llamadas Escuela de Varones Manuel J. Betancur y Escuela de Niñas, llenaban los cupos por la gran cantidad de pequeños de las otras veredas, estos dos centros educativos posteriormente fueron llamados escuelas Carlos Betancur y Manuel María Mallarino respectivamente; cabe resaltar que don Carlos Betancur Betancur fue pionero de la educación en San Antonio de Prado quien junto con el señor Manuel José Betancur Vélez fueron senadores, diputados y concejales del departamento y la ciudad.

La escuelita Gustavo Rodas Isaza
Con la intervención del Municipio y Comité de Cafeteros de Antioquia por ordenanza #21 del año 1959 se consigue comprar por la suma de $14.000 pesos, una casa lote de propiedad de Jesús Ángel Tamayo y hermanos conocidos como los judíos, ya que eran errantes y vivían en muchos lugares; inicialmente este terreno para los años de 1900 era de los hermanos Fernandina y Lázaro Garcés. La construcción de la soñada escuela se hizo con diseños y aportes del Comité de Cafeteros de Antioquia. El 4 de febrero de 1967 la profesora Blanca Luz González Castrillón con unos 28 alumnos en el grado primero, comienza las clases en la Escuela Rural El Vergel, primer nombre de nuestra escuela. Los horarios de clase eran de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 1:00 p.m. a 4:00 p.m., los sábados también se estudiaba de 8:00 a.m. a 12:00 p.m.
En 1968 se inaugura oficialmente con una matrícula de 70 alumnos, en este año también se inaugura el acueducto y alcantarillado de la vereda. Durante las primeras décadas de labor académica, es notorio que el 85% de la deserción de los estudiantes se daba por el cambio de domicilio, pues muchas familias trabajaban como cuidadoras de fincas por tiempos.
Por decreto municipal 2077 del 6 de noviembre de 1974 la escuela fue nombrada Gustavo Rodas Isaza, pero ¿quién era este señor? periodista muy importante pionero de la radio en Antioquia, nacido en Medellín el 8 de marzo de 1905 y fallece en 1976, fundó la primera empresa periodística radial del país para trasmitir noticia. Comenzó en Ecos de la Montaña a dar boletines periódicos y entre sus noticias importantes le tocó narrar en vivo por radio la muerte de Carlos Gardel en el accidente aquel del 24 de junio de 1935, por este legado periodístico la Asamblea de Antioquia le rinde homenaje con su nombre a la escuela Rural El Vergel, hoy en día sede primaria anexa a la Institución Educativa Manuel J. Betancur desde el 2005, en el 2017 se celebrarán los 50 años de existencia de enseñanza a la escuelita Gustavo Rodas Isaza.
Para la Junta de Acción Comunal El Vergel luego vinieron hechos demandantes como la carretera vial, que en un principio fueron rieles de cemento desde la Manguala hasta la entada de los Quintana; la luz eléctrica que llegó gracias a Empresa Públicas de Medellín, se cuenta que solo las fincas de los ricos tenían luz, que venía por unos  cables desde el Municipio de la Estrella sostenidos en pilastros de madera, y que conllevaba al contrabando de luz por los vecinos para iluminar sus humildes hogares. Se empezó a electrificar por sectores, primeramente, el vergel sur (sector Parque Biblioteca y alrededores) y parte alta (Los Quintana), uno de esos primeros bombillos que iluminaron la noche estuvieron en la casa de Clara Bustamante.
En la actualidad la Junta de Acción Comunal El Vergel Centro es la más antigua del corregimiento y una de las únicas que está vigente desde su comienzo. Por todos estos motivos se considera que la Acción Comunal y cada uno de sus lideres es lo más importante que ha sucedido en el barrio El Vergel; Porque gracias a ella se ha logrado el progreso que hay en la comunidad principalmente, se le ha ayudado a familias, ha traído la telefonía por intermedio de actores políticos en campaña, el Comité de Cafeteros hizo posible el acueducto, el alcantarillado, la electricidad y la escuela, ya que la vereda El Vergel contaba con cierto número de árboles donde se producían toneladas de café.
La Junta de Acción Cívico Comunal Vergel que comprendía Vergel sur, Cantarrana, y Vergel Centro se reunían cada mes en la escuela, promovieron festivales llamadas las famosas “chocolateadas” o veladas los fines de semana, donde había música, licor y baile, además se vendían ricas empanadas donde confluían las familias de la Vereda. De allí, salían   muchos noviazgos y había dedicatorias como la de Tiberio Muñoz a Fabiola Bustamante, Luis Emilio Ortiz a Lucia Cano, Joaquín Vélez a Clara Bustamante.
La principal actividad comercial era las empanas de Ana Muñoz y Clarita, las célebres rifas donde se apuntaban en una lista larga los números por “cantarillas” se rifaban relojes de pulso, anillos, pulseras y aretes de oro. En la vestimenta de la época las mujeres usaban accesorios brillantes y candongas como las españolas, sombrero, guantes y zapatos del mismo color; los hombres usaban pantalón, camisa y cuello almidonado en crudo. Algo muy tradicional en las mujeres solteras era el uso del sombrero de velo tapándole solo hasta los ojos, y las viudas todo el rostro.

La Junta de Acción Cívico Comunal en sus cargos directivos tenía diferentes comités, el más importante era el de servicio social, cuenta Doña Clara Bustamante que iban hasta la vereda San José a regalar mercados, si una persona necesitaba una ayuda, el Comité visitaba su casa y miraban las necesidades. Para los entierros, la Junta de Acción Cívico Comunal daba dinero para enterrar al difunto, que para la época era llevado en procesión hasta el cementerio San Lorenzo en la cabecera corregimental.
La Junta directiva era electa democráticamente según sus estatutos en asamblea que se hacían en la escuelita cada dos años, se reelegía o se escogía otra plancha, existían más de 50 personas a las asambleas, siendo notorio el interés, confianza y apoyo que los habitantes del Vergel le tenían a ese grupo de líderes y lideresas agrupados y llamados Movimiento Cívico Comunal, Junta de Acción Cívico Comunal Vergel y posteriormente Junta de Acción Comunal Vergel Centro que trabajaban por el bienestar social y comunitario del territorio que antes era llamado Calle de los Durango en el siglo XIX, Vereda Las Cuchillas en siglo XX y Barrio El Vergel siglo XXI.

Delegados del primer Comité Cívico Comunal 1967
Luis Alberto Restrepo Hoyos – presidente
Norberto Penagos- vicepresidente
Francisco Muñoz Saldarriaga – tesorero
María Luisa Arenas- secretaria
Olga Salazar Muñoz- vocal
Lucía Cano-vocal
Isabel Correa Restrepo- vocal




La historia del abuelo de Johana

Le dejo por herencia un suéter, un casette y una foto de Johana cuando estaba pequeña con unos marranitos, ella se coloca el buzo y siente como la presencia del abuelo, su olor y recuerda cuando él se colocaba el saco. También, recuerda que el abuelo escuchaba la emisora radio paisa y la música de los cuyos, el casette estaba marcado con letra del abuelo quien se llamaba don Miguel Álvarez, cuando recuerda a su abuelo se llena de nostalgia y muchas ganas de llorar porque su abuelo era muy especial para ella.


Por: Nereida Salazar


La casa encantada y el sueño de la mariposa  

Comencé a fabricar la casa de mis sueños, los cuales quería atrapar como a una mariposa de las que nos dan la suerte con el número de la lotería soñada. El # 385 de la palera de Medellín, no el equipo poderoso campeón, sino la de Benedan, la cual me sacó de apuros en un generoso mercado para mi cuartel de hijos. Este número estaba en las alas un poco quebradas de la mariposa imaginada en un sueño roncador de nuestra edad tercera llena de recuerdos de infancia.


Por: Jaime León Restrepo


Recuerdos de la infancia de Enid 

Recuerdo de Enid cuando era una bebé, guara como recuerdo de su infancia dos fotos de 8 meses de vida en la finca Villa Gabriela o sea la finca José La Verde, que está ubicada en la carrera 75 con la calle 48 sur, sector El Vergel Centro; y en su recuerdo existe un vestido que aprendió a realizar en la escuela, a bordar, tejer, entre otros. Cuando tuvo su primera hija, al año, le hizo el vestido y no lo regala por nada del mundo, ya que es un recuerdo de su adolescencia y tiene mucho valor sentimental para ella.
Gracias, Enid Álvarez.


Por: Patricia Cano


La Niña María 

En la escuela Manuel María Mallarino, de San Antonio de Prado, había una estatua de una pequeña niña con manos juntas hacia delante igual que su cabello entrenzado a los dos lados de su sublime rostro, ésta representaba a la Virgen María, madre de Jesús cuando era niña, virtuosa, noble y pura…
Su imagen simbolizaba en esta escuela y a las 150 alumnas, la castidad, la serenidad y decencia que tenían que cumplir aquellas niñas que estudiaban allí. Entre éstas estaba Margarita Salazar que, a la época, tenía 8 años de edad y cursaba el grado primero de primaria. Cada mañana antes de clase, miraba fijamente con la cabeza en alto, la imagen santa de la niña María, quería ser como ella, mantener su pureza y virtud que tanto la identificaban, haciendo que Margarita, llevase rosas y flores recién cortadas a los pies, no de una simple estatua sino a la humanizada niña María que llena era de gracia.


Por: Génesis Vélez


La biblioteca de mi abuelo

Hace más de 90 años en una vereda de San Antonio de Prado había una casa de tapia, vieja,  con grandes ventanales y altos techos, que guardaban en su tercera habitación la gran biblioteca Vélez Muñoz, los estantes contaban historias en donde en esos libros que parecían dormidos, habían entre sus hojas grandes historias que enseñaron a leer y escribir a hijos y nietos de esta familia, su nieta llamada Génesis pasaba allí sus tardes junto con su abuelo, coleccionaban estampillas del álbum Historia Natural que salían en dulces de la compañía Nacional de chocolates de aquella época.


Por: Margarita Salazar



Recuerdo de la abuela de Patricia

Ella murió hace 18 años, y patricia al fallecer en la repartición de lo que dejo pidió que le dieran los perfumes y las monedas y billetes,  para guardarlos como recuerdo y que hoy en día conserva pensando siempre en ella y recordando siempre los momentos que vivió con ella. Gracias.


Por: Enid Álvarez 


 La piedra en la cocina

Todos los días me levantaba, miraba hacia la cocina y allí estaba mi mamá Helena Muñoz, partiendo la panela con aquella piedra en el mesón  de la cocina, que aún hoy conservo.  Más tarde, nuevamente mi mamá machacaba la carne con esa piedra parque esta se ablandara y poder echarla a freír. En definitiva era un utensilio rudimentario pero muy importante en nuestra cocina; bueno ¡no solo en la cocina!, también en diciembre hacíamos cascabeles con las tapas de gaseosa que machacábamos y aplanábamos con aquella piedra de la cocina, para luego recorrer una a una las casa donde celebraban la novena de aguinaldo, y compartir con mis amigos. Mi mamá me la prestaba con la condición de regresarla a su lugar “la cocina”.

Por: Johana Borja